20 de Junio - Día de la Bandera Argentina

lunes, 10 de noviembre de 2008

Libro DERECHO PROCESAL PENAL

El Centro Maxit se complace en acercarles la noticia, muy grata para nosotros, de la publicación del Manual de Derecho Procesal Penal, del Dr Victor René Martinez.
De la página web de la Universidad católica de Salta hemos extraido los textos que han prologado la obra, de Eugenio Raúl Zaffaroni y de Mariano N. Castex.
Felicitamos al distinguido confraterno, para nosotros sencillamente Víctor, aunque sabemos que contrariamos su voluntad que prefería evitar una difusión fuera de la UCSal.

Libro Derecho Procesal Penal - Parte General - Libro I
Libro: "Derecho Procesal Penal Parte General - Libro I" del Dr. Víctor René Martínez, Prof. Titular de la Cátedra Derecho Penal Parte General y Derecho Procesal Penal
PRÓLOGO
Eugenio Raúl Zaffaroni Departamento de Derecho Penal y Criminología Facultad de Derecho Universidad de Buenos AiresJulio de 2008
Hace muchos anos que conozco al Prof. Víctor Rene Martínez, hoy Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica de Salta, lo que me permite dar testimonio de su actividad docente y de la especial dedicación a ésta, como también de sus inquietudes intelectuales en materia penal y procesal penal, que lo llevan a bucear continuamente en la bibliografía, por cierto cada vez más amplia.
Fruto de su dedicación docente y de su interés científico son las presentes páginas, en las que el Prof. Martínez vuelca sus reflexiones procesales y que claramente están dirigidas a los estudiantes, destinatarios de sus mejores afanes, como auténtico maestro.
Con meridiana claridad, no comienza por una exposición puramente dogmática -como nos tienen acostumbrados los trabajos mas recientes-, sino que recorre la historia y muestra a través de ella el curso del derecho procesal, eje con el cual se aparta cualquier duda en cuanto al carácter inseparable del vínculo con el derecho penal de fondo.
Hace casi dos décadas que Luigi Ferrajoli puso de manifiesto - como nunca se lo había expresado antes - el paralelismo entre los principios penales y procesales.
El inquisitivo y el acusatorio no son sólo dos principios procesales, sino también penales: al primero corresponde el derecho penal del estado de policía y al segundo el del estado de derecho.
El primero procura la individualización de un enemigo previamente descrito, de modo que no necesita ningún contradictorio, pues el inquisidor es quien tiene la verdad de su lado, es el monopolizador de la bondad, en tanto que su enemigo monopoliza - según él - el mal. Nadie debe obstaculizarlo en su tarea salvadora. El derecho penal que realiza es de autor y no de acto, busca personas y no hechos, todo hecho es meramente sintomático de una personalidad y le permite meterse en ella sin límite alguno.
El acusatorio presupone un juez que no tiene la verdad, sino que la busca, y para ello se vale de un contradictorio, distinguiendo plenamente sus funciones y roles de los que corresponden al acusador y al defensor. No busca ningún enemigo sino al autor de un hecho y sólo por serlo. El principio de legalidad limita el catálogo de hechos que debe juzgar y eventualmente condenar.
Cualquiera sea el objetivo que se quiera asignar al poder punitivo, lo cierto es que en el estado de derecho nunca puede exceder un marco de contención, que está dado por el derecho penal de garantías penales y procesales, en paralelo indivisible. En el estado de policía estas limitaciones no existen. Es discutible si lo que aplica el estado de policía es derecho penal, pues más bien parece convertirse todo en derecho administrativo o de coerción directa (como lo señala V. R. Martínez reseñando el Derecho Romano en la España Antigua) esta mutación, siempre que no se interrumpa de alguna manera, tiene un inevitable final, que es el crimen contra la humanidad, porque el enemigo debe ser aniquilado.
Esto es lo que muestra la historia, para que nadie se confunda y pretenda combinar lo que no puede admitir compromisos: no es posible negociar con el genocidio. Las combinaciones no son bucólicos acuerdos de doctrinarios, sino resultados inestables de contradicciones políticas, en el más amplio y sano sentido de la expresión.
Una vez más nuestro querido amigo el Prof. Martínez, acierta al comenzar por la historia y lo hace de manera admirable.
PRÓLOGO
Mariano N. Castex Miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires
Presentar una obra que introduce al conocimiento del Derecho Procesal Penal, es tarea que place y mucho más cuando se trata de un autor que es colega de claustro en la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, consultor de avanzada en la materia y, sobre todo «viejo amigo de provincia». En materia de rito -entre no pocas otras-, algunas provincias argentinas, entre las que descuella Salta, han estado siempre en la vanguardia y en la innovación y, entre los maestros de la tierra de Güemes, Don Víctor Rene Martínez se ubica con comodidad. El procedimiento es piedra angular del derecho. Suele hablarse del mismo como «forma» oponiéndola al "fondo".
Comparación no del todo feliz si se piensa que la ausencia o envilecimiento del procedimiento, convierte al «fondo» en mera ilusión de derecho, lo que autoriza en consecuencia a hablar del rito como piedra angular para la aplicación del derecho. Lo es y lo ha sido siempre, desde aquellos tiempos en que asentado el pretor en el foro, oídas las partes en litigio, definía la res.
El esfuerzo que plasma estas líneas, destinadas a quienes se inician en los estudios del derecho, no es menor por cierto. Tras los esbozos se acumulan lustros de experiencia en lides en las que con frecuencia es necesario enfrentarse no solamente con la nesciencia - que es excusable ya que se trata de desconocimiento inculpable -, si no con la ignorancia, ciertamente culpable, ya que esta se define como el desconocimiento de aquello que se tiene que conocer de modo inexcusable.
En estos tiempos en los cuales, bajo mareas de sofismas y epiqueyas se están sepultando principios esenciales del derecho penal, ornando a sus reemplazos con toda suerte de nominaciones altisonantes pero violatorios hasta de principios que emanan del derecho natural - que existe, guste o no, como puede comprobarlo cualquier humano que se coloque en la postura intelectual de entrar en sí mismo y desde allí reflexionar sobre sí, y su «circunstancia» (initium philosphandi est homo in se et coram mundo) - el recordar en forma precisa, escueta y clara, los fundamentos del derecho ya más que bimilenario y con el que se ha logrado construir la civilización occidental, no está de más.
Son tiempos en los que la Justicia, tiende a ser desplazada por la Venganza y ello ciertamente no podrá acaecer, en la medida en que el rito sea conocido y respetado por quienes tienen a su cargo la tarea de aplicar la ley en procura del bien societario y de cada uno de sus integrantes.Damos en consecuencia la bienvenida a esta obra y la endosamos con la esperanza que sus lectores puedan encontrarse en sus páginas con el espíritu que se oculta en ellas y que no es otro que facilitar el tránsito en el arduo camino de establecer en cada desencuentro entre humanos, el hilo que conduce al re establecimiento del orden alterado, dentro de los límites que tiene toda acción por parte de lo creado.
Si como dice el salmista: Los cielos y la tierra narran la gloria del Creador, el derecho procesal, es una expresión participada más del orden de la creación y así, quiénes lo ejecutan, actúan como el rey David, bailando ante Yahvé, un ballet litúrgico, dando loas en el servicio del Derecho, al Hacedor Supremo, fuente de toda Verdad y Justicia.

No hay comentarios.:

Homenaje al Ingeniero GUSTAVO TORRESÁN (f), hijo del Fraternal Jorge Torresán

Buscar en este Blog, Enlaces, Internet...

Etiquetas

Etiquetas