20 de Junio - Día de la Bandera Argentina

viernes, 17 de julio de 2009

"LA FRATERNIDAD" - Tres hombres: Tres épocas (Última parte)

Amigos lectores:
Con esta última nota, de la Conferencia pronunciada por el Dr. Enrique Miguel Codina el 8/9/1967, que incluye una importante referencia al perfil humano y científico de Bartolomé Vasallo, rendimos homenaje a los hombres que contribuyeron al engrandecimiento de "La Fraternidad". Sin duda, este fraternal ilustre ha "señalado" a los hombres responsables de administrar circunstancialmente el patrimonio, la correcta dirección de sus actos. Que así sea.

Volvia a LA FRATERNIDAD casi al termino de una existencia en la que "si bien
las alegrias habian sido mas que las penas", no se hallaba exenta de
sinsabores y decepciones, frutos amargos a menudo frecuentes en las vidas
vividas con intensidad. En 1923 se retiro del ejercicio activo de la
profesion. En la ciudad de Rosario, donde residio durante mas de cuarenta
años, había iniciado su actividad profesional en el Hospital de Caridad,
que organizó, desempeñando la jefatura de la seccion cirugía y la
direccion del establecimiento conservando despues de retirarse el primero de
dichos cargos y el de cirujano consultor. Similares destinos le cupo
desempeñar en los hospitales Italiano y Municipal. Los Ultimos veinticinco
años de su vida profesional fueron plenamente exitosos. Su fama, quiza no
superada por' ningún cirujano del interior del pais, había trascendido al
exterior, donde se le conocía como asiduo concurrente a las mas afamadas
clínicas europeas, mereciendo en Paris de los doctores Faure, Fauchet y
Roux, jefes de servicios de renombre universal, encendidos elogios y la
expresa declaración de que nada tenía que aprender de ellos. Rosario se
convirtio por la influencia de este gran maestro en un relevante centro
quirúrgico, decidiendo en su momento la creacion de la Facultad de Ciencias
Médicas. EI trabajo fue su pasion, trabajo de una habilidad y brillantez
técnica consumadas; pasion obsesiva y excluyente. Uno de sus mas
distinguidos discípulos, el doctor Artemio Zeno, en la coinferencia
inaugural de su cátedra en la Facultad de Medicina de Rosario, sobre el
terma "Influencia de Vassallo en la cirugía argentina", decía: "Precision,
rapidez, elegancia... disponiendo siempre de pocos instrumentos que
distribuia y utilizaba de una manera rítmica e igual. .. ". "Yo bien podría
decir de Vassallo, agregaba, que enseñó como nadie con el ejemplo diario
la fiesta que representa el trabajo. Gracias a el pudimos camprender los
que estabamos cerca todo lo que significaba, su dedicacion constante y
tenáz. Luego, con Pierre Hamp, supe repetir que el trabajo realizado con
amor no es una pena, sino una gloria.
Y era una gloria lo que hacia aquel cirujano, el mas habil de todos los que
le precedieron y cuya destreza no ha sido superada después." El doctor Jose
Arce, en su tratado de "Terapéutica qiurúrgica", comparte la admiracion de
Zeno. "Trabajador incansable, dice, es fama que iniciaba sus tareas antes
del amanecer y las continuaba hasta mediar el dia. Habil operador, gobernaba
sus decisiones quirurgicas con la sabia prudencia del medico que piensa
antes que nada en la vida del enfermo como condicion segura del éxito.
Vassallo pudo exhibir brillantes estadísticas y alcanzó en poco tiempo una
reputacion que se extendio por el litoral e interior de la Republica, de
donde para consultarle y operarse venian numerosos enfermos, 0 adonde, con
igual objeto, mas de una vez debio ocurrir." . Su incorporacion a la
Academia Nacional de Medicina por el voto unánime de sus miembros no hizo
sino consagrar sus indiscutibles méritos científicos.
Habríamos dado una vision incompleta de este hombre excepcional si no
recordaramos su amor por las artes plásticas de cuyos mas destacados
exponentes nacionales y extranjeros logro reunir en su reisidencia de la
ciudad de Rosario una muestra de mérito insuperable y su admirativa pasion
por la naturaleza de la campaña entrerriana, en cuyo contacto vivía
probablemente sus horas mas felices. Pero su espiritu no era contemplativo;
le reclamaba la accion, fluido bienhechor de su existencia.
Al iniciarse el cuarto decenio del siglo tuvo la certeza de que su fin se
aproximaba. Era entonces como lo habia sido siempre, menudo de cuerpo pero
fisica y espiritualmente vigoroso, sin las claudicaciones propias de la
edad. Asi le conocimos pocos años antes de su muerte. El fallecimiento de su
distinguida esposa, a quien habia amado tiernamente, parecio doblegarlo. "La
gran pena que me agobia -me decía en una de sus cartas - ha hecho medio
claudicar mi corazon antes tan fuerte." Pero la voluntad, esa voluntad
indoblegable que jamas le abandonara, mantenia encendidas sus reservas
vitales. Se sentia solo, irremediablemente solo, sin otras perspectivas que
una existencia lograda en plenitud hacia el pasado y un vehemente deseo de
seguir sindo útil a la comunidad en el corto futuro que presentía. A menos
de un año de su deceso, ocurrido el 6 de febrero de 1943, sus cartas se
suceden. Quiere saber de nuestros proyectos relacionados con el futuro de
LA FRATERNIDAD en sus mas mínimos detalles. Era inútil que le dijeramos que
con sus varias y generosas remesas el Consejo Directivo que presidia habia
logrado modernizar baños y enfermeria e iluminado los estudios; que
contabamos con un gimnasio digno de 'la Institucion e incorporado otras
muchas mejoras, todo, absolutamente todo, con los fondos provenientes de sus
generosos aportes. Nos alienta en la iniciativa que acariciabamos de fundar
la "Granja Fraternal", con amplias miras al porvenir, y el desea
respaldarla y ponerla en marcha. Como comienzo de ejecucion nos gira otra
importante suma de dinero "que siempre, estoy seguro, sera bien empleada",
nos dice, mientras se apronta para hacer a LA FRATERNIDAD "un gran regalo este año - son sus propias palabras -, algo asi como diez veces mas
de lo que va ahora", promesa que subraya ostensiblemente con los firmes
trazos de su personalísima escritura. Dificultades cuya intimidad nos confía epistolarmente, no obstante su índole estrictamente familiar, malogran sus
deseos. Su salud empeora dia a dia. No obstante, halla fuerzas para pedir a
sus amigos los doctores Benigno T. Mmtinez y Luis Maria Campos Urquiza que
nos visiten, que nos expresen su solidarid y que le hagan conocer todo
aquello que les sugiera el estado de la Casa que nosotros, por delicadeza, y
el lo sabía muy bien, éramos renuentes en trasmitirle. Seis meses antes de su
fallecimiento sus intenciones eran inocultables y deseaba que las
conocieramos al menos como estímulo para nuestra dificil tarea diaria. "Muy
pronto -me decía en una de sus últimas cartas- ya podremos ocupamos mejor de
nuestra FRATERNIDAD; tengo el pensamiento... que esta va a ser muy rica mas
tarde",
unica expresion de voluntad anterior a su testamento que se tradujo
legando a la Instituci6n el más valioso y el mas querido inmueble de su
vasto patrimonio, la estancia "El Sauce". Ese gesto coronaba toda una vida
de abnegación y de amor al prójimo. Su correspondencia llana, espontanea,
afirmativa, sin dubitaciones, como lo fue el mismo, excluye de su legado a
LA FRATERNIDAD cualquier tipo de implicancias encaminadas a desmerecer su
generoso impulso. Destacar esa conducta ejemplificadora en todo su enorme
significado humano y social, sin reservas ni intermediaciones que achiquen
su genuina espontaneidad, es un gesto de respeto, comprensión y gratitud que
honradamente se debe a la memoria del gran benefactor.
EI panorama que hemos esbozado constituye una secuencia orientadora de
limpios valores, siempre activos, que ban de proyectarse sin duda hacia el
porvenir de la Instituci6n. Pensamos, como pensaron esos magnificos varones
de nuestro recuerdo, que la idea primigenia de los "Fundadores" no fue una pequeña
idea
que conducía unicamente a solventar las necesidades materiales de algunos
estudiantes del Colegio del Uruguay sino una gran idea de amplísimo contenido
educacional, puesta en marcha en los dias memorables de Larroque. Esa gran
idea, esparcida como fecunda simiente en terreno abonado por noventa años de sacrificios desinteresados, ha de fructificar un dia no lejano en el gran complejo humanístico y politécnico que recelos e intereses mezquinos malograron despues de Pavon. Creemos firmemente que si un instituto privado como lo es LA FRATERNIDAD se resolviera a encarar con espiritu realmente
agresivo el restablecinliento de los niveles actualizados de los cursos que
planificó la Escuela Intermedia, propiciados en germen por Ugarteche,
podría dotarse al interior mesopotámico de un centro de estudios de
jerarquia universitaria con proyecciones de magnitud imprecisable. Y si a ese
Instituto, que no es sueño sino una realidad asequible, se le suma un
internado concebido dentro de las orientaciones pedagógicas que Julia Tolra
ensayó hace medio siglo, no se necesita excesiva imaginacion para convenir en que LA FRATERNIDAD puede llegar a ser lo que Urquiza y Larroque hubieran querido que fuese el Colegio del Uruguay.
La generosidad de Bartolome Vassallo lo ha hecho posible. Pero el tiempo
apremia. Hay intereses de la comunidad nacional muy respetables que exigen
que el enorme patrimonio legado por Vassallo no se malogre por obra de la
inaccion.
A los hombres de hoy nos cabe la dificil, honrosa y apremiante mision de
trasladar al terreno de los hechos las iniciativas que espritus
esclarecidos concibieron con extraordinario sentido práctico hace ya muchas
decadas.
Cuentan, sin duda, con el respaldo unánime de todos los hombres de
bien, y particularmente, de aquellos que un dia se acogieron en el seno de
esa calida y fecunda madre que es LA FRATERNIDAD.
Lo incuestionable es que solo a nuestra generacion podrá responsabilizarse
si ella no es lanzada a recorrer los amplios y prometedores caminos del
futuro con la decision y el espiritu de empresa que impulsó la gran idea en
los dias ya lejanos que hemos evocado en homenaje a su nonagésimo
aniversario.

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Homenaje al Ingeniero GUSTAVO TORRESÁN (f), hijo del Fraternal Jorge Torresán

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