20 de Junio - Día de la Bandera Argentina

lunes, 9 de julio de 2007

Una breve memoria de los 130 años de La Fraternidad

UNA BREVE MEMORIA DE LOS 130 AÑOS DE LA FRATERNIDAD

Ahí estuvimos. Y fue, de veras, emocionante.

Yo no he de evocar, amigos “los días apagados, que aún viven en nosotros de sol iluminados”, porque ya lo dijo nuestro gran poeta fraternal C.Córdova Iturburu, pero además porque hace apenas veinte días de ese hermoso encuentro, y esas jornadas no están apagadas, sino que brillan en muchos de nosotros como un gran sol, que todavía resplandece, despierta, enciende y nos devuelve a los tiempos luminosos de ‘aquellos días’ que allí vivimos, aunque haga muchos años atrás.

Pese a los pequeños infortunios del viaje desde Buenos Aires en ómnibus (¡5 y ½ horas!), la calidez de los compañeros y fraternales de siempre, nos lo hicieron olvidar de inmediato, ya que pese a nuestra demora, pudimos disfrutar de un encuentro en el internado ya más cerca de medianoche, con asado, ensalada, chorizos y el vino salteño de Víctor y Ricardito Martínez, que con el sentimiento amistoso de siempre nos habían reservado para mí, mi esposa y nuestro nieto Emilio. No importaba el calor de la comida, sino la calidez de la recepción; ya el solo hecho de haber organizado esta cena informal porque algunos de nosotros llegábamos ese día, nos colmó de alegría, sentido de pertenencia, y el saber que “ahí” siempre somos esperados y queridos, que en cualquier momento una mano fraternal nos será tendida. Trabamos inmediata relación (y simpatía) con el Director del Internado Secundario Lucas Scévola, y vimos, al pasar, algunos de los actuales internos (¡ tan semejantes a nosotros en aquel tiempo!), que aunque distan de ser fantasmas de nosotros, de algún modo vienen a ‘reproducirnos’ (y quizás sea ésta una forma de eternidad o, más modestamente, de persistencia y proyección en el tiempo).

Al día siguiente volvimos a comprobar que la ciudad sigue siendo hermosa. Familiarmente nos acogieron Juanjo Papetti y Domi, con algunos otros, para compartir unas viandas livianas (diz que), y a la noche, ya llegados unos cuantos más, Rabanito Dañhel y Rubén Anizsky nos agasajaron con unos exquisitos ravioles con pollo, nuevamente en el internado, donde ya empezábamos a apretarnos en las mesas con gran entusiasmo por ese gusto inenarrable de volver a vernos, reconocernos, recordar los años pasados sin habernos encontrado. Ya estaban los viejos rostros queridos, y uno recuerda muy especialmente a los que no vemos a menudo: el Vasco Etchegorri, el Torero Ostafchuk, Pepe y Carlitos Trachta, el Tapichí Pereira, el Upa-Bruja Cardozo, diamantino y con sus ojos brillantes de siempre (no importa si en realidad, llegó al día siguiente: la memoria puede flaquear, pero no el afecto), el Montoya de mi tiempo, y el otro, más joven; Mamadera Baby Mármol, el Gran Pedro Gordo López, los misioneros hermanos Roig, Sergio Grasita Martínez, Barbero (añares sin verlo), Wittemaier chico, Luisito Pensa, el Turco Nallín, y cuántos otros que quizás olvide involuntariamente, pero que están, están seguro, muy adentro. Y nuestras chicas de entonces y de ahora, las fraternalas, tan lindas como siempre, y tan aguantadoras de nuestras nostalgias y charlas interminables, recuerdos y esperanzas de un futuro que se aproxime a lo que nosotros tuvimos para disfrutar y aprender. Porque ni siquiera hace falta nombrar a Jorge Martí y Marta, Eduardo Dañhel y Elsita, Oscar Senés y Pichona, el Bagre Fernández (y la Bella Aurora Que No Nos Honró Con Su Presencia), Benito Palomo, y el Neike Capello, y Sras. Oscar Larghi y Baby....Y el gran fraternal Nallib Pocho el Turco Chemez y su esposa. No pudimos dejar de extrañar a Horacio Rabito Mair y Marita, a Hugo el Flaco Bouhryé y esposa, que sus razones sin duda tuvieron. De Buenos Aires extrañé especialmente a Carlos Perro Bruzera, con quien había hablado poco antes y me aseguró que iría, con su mujer al volante. La duda es si se quedó en Buenos Aires porque el querido (y su amigo de siempre) Rabito viajaba a la metrópolis, o por otra razón (?).

Un recuerdo muy especial: mi entrañable y amigo inolvidable, Juan Manuel Altamirano, de Paraná, me hace escuchar en su MP3 ( o no se qué ¡de estas modernidades!) temas que recuerdo pero no acabo de identificar. Entonces se divierte un rato tomándome examen con ayudita: “Un pianista que te gustaba mucho, a vos te gustaba bailar....” “No sé, no me acuerdo hermano....” Entonces para terminar de condenar mi injustificable desmemoria, me muestra el disco de pasta 78 RPM....¡David Carroll, claro! ¡Cómo haberlo olvidado! De un lado “Por la verja”, del otro “Pantalones de Fantasía”....Yo adoraba esa música a los 14 (y la sigo amando, a la música y a todo lo que representa de aquella época añorada que quizás, de estas maneras, recuperamos).

Fue muy lindo ver a los nuevos internos fraternales, contingente que integran este año una decena de formoseños de Mojón de Fierro, gracias al empeño de una hija de Oscar S. (Carpincho chico y Comandante grande). Ya he transmitido los sentimientos que esta noticia me produjo y no querría repetirme. También me gustó verlos junto al Director cenando en la Vieja Casa, cuando los visité con la esperanza de que del grupo salga un Capablanca, un Alekhine, un Karpov. Y si no, muchachos, siempre nos queda jugar a Vigilantes y Ladrones, o a Cachurra montó la Burra, u otros juegos igualmente reflexivos (como el ajedrez, quiero decir, ¡ché!).

Arnaldo Calveyra envió por facs (vulgo fax) un saludo de cuatro líneas. Tan escueto como sus poemas, tuvimos que leerlo de nuevo para que se entendiera lo que quería expresar. Y bueno, ¡es un poeta! (Y de los que puede considerarse ‘herméticos’, aunque a él no le gustaría esa palabreja para definirlo: Quizás es, como dice un crítico muy respetable, de los que “oyen el lenguaje” –George Steiner-). Pero hermético, difícil, escueto y muchas veces ‘borrado’, TIENE EN PARIS EL MATE DE GOYO!!!! El viejo sereno lo eligió como Fraternal para dárselo, ¿qué os parece? Quizás un operativo comando fraternal en la Rive Gauche permita devolver al Museo Fraternal....

Y falta todavía comentar y recordar los inolvidables mensajes de Víctor Martínez, Jorge E. Martí, Nallib Chemez, por su contenido ético, educativo, ilustrativo. Y la emoción generada en todos nosotros por esas palabras de algunos de los mejores de nuestros oradores, que consiguen enseñar, transmitir, hacer conocer, difundir. Y calentar el corazón de nosotros, fraternales. Ya agregaremos unos párrafos. Abrazos, recuerdos y un fervoroso chécale junto a todos los que lean estas palabras, con todo el corazón de Guillermo Wiede

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Homenaje al Ingeniero GUSTAVO TORRESÁN (f), hijo del Fraternal Jorge Torresán

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