20 de Junio - Día de la Bandera Argentina

lunes, 7 de mayo de 2012

Discurso del Centenario de "La Fraternidad" - Dr. Sergio Alfredo Martinez


En la Semana del 135° Aniversario de la Asociación Educacionista "LA FRATERNIDAD", reproducimos el discurso de n uestro Confraterno Sergio Alfredo Martinez, como homenaje a nuestra Casa Grande...



DISCURSO CENTENARIO DE  "LA  FRATERNIDAD"

Dr. Sergio Alfredo Martinez
Fraternal  1953 - 1957
La muy entrerriana y gloriosa Concepción del Uruguay ha visto de pronto poblarse sus calles de viejos conocidos llegados de distintos puntos del país. Viejos conocidos que retornan con el rostro cambiado por los años, pero con el mismo espíritu fraterno que forjaron durante su adolescencia. Han escuchado las campanadas anunciando el centenario de La Fraternidad, y han acudido con premura a festejar jubilosos la celebración del primer siglo de existencia.-
¡Y cuánta emoción y afecto encierra cada abrazo que signa el reencuentro de los fraternales! Nadie debería decir que no se trata de un reencuentro de hermanos; no solo porque así lo denotan esas muestras de entrañable aprecio, sino también porque así aprendieron a sentirlo en esta escuela de amor al prójimo, que es la Fraternidad.-
Y así ha sido desde un comienzo, porque sus hijos, los fraternales, no hicieron otra cosa que atesorar para sí y para la posteridad los propósitos que animaran a sus brillantes fundadores: socorrer a los compañeros desvalidos de fortuna, ser solidarios en el dolor y en la adversidad, obrar sin egoísmos ni mezquindades y, en fin, no encontrar “mayor satisfacción interior que la de arrostrarlo todo por quien piensa y vive a su lado como otro hermano”.-
Y esta magnífica obra lleva ese nombre tan acertadamente elegido, llena también de justificado orgullo a esta querida ciudad, como que es también su obra; porque no podemos olvidar que sin su infinita generosidad, sin su inclaudicable aporte, la idea de aquellos fundadores no habría pasado de ser una quimera. ¡Qué feliz coincidencia se dio aquel 14 de Mayo de 1877! El ideal vigoroso y entusiasta de aquella juventud que después habría de integrar la llamada generación del 80, encontró comprensión y cálida acogida en el vecindario de Concepción del Uruguay, que se sumó a esa muchachada heroica y les brindó el albergue necesario para que su histórico colegio pudiese continuar impartiéndoles saber.-
Este gesto no debiera olvidarse y tendría que figurar en la historia con letras tan grandes como los trascendentes hechos de armas, porque el ejemplo que entraña la significación que ha tenido para el país, para la cultura de sus provincias, en su mayoría desprovistas -en ese ayer- de establecimientos de enseñanza secundaria, reviste tanta o más importancia que muchos de los combates que destacan nuestros historiadores. Hagamos, entonces, justicia y tributemos en este instante solemne del Centenario, el justiciero reconocimiento que se merece la noble ciudad de Concepción del Uruguay.-
¡Fraternales! Nuestra querida casa inicia ya su segundo siglo de vida. Si contemplamos la realidad que la circunda y nos circunda, no pasarán desapercibidos los riesgos que amenazan su supervivencia. De la romántica sociedad de sus primeros años no quedan más cosas que jirones y recuerdos. Hay un nuevo mundo, debemos reconocerlo; incluso, sin disimular nuestras preferencias por el que se ha ido y aunque arrasen las lágrimas nuestros ojos.-
Y dentro de ese mundo, de cambios vertiginosos e inauditos, debemos mancomunar nuestros esfuerzos para salvar la esencia de la La Fraternidad, su esencia formativa de hombres, bregando porque se adapten sus estructuras y organización a los requerimientos de la hora presente, de tal manera que concite –como ayer- el interés de los padres y la atracción de los jóvenes por poblar sus claustros. Atracción e interés que han de ir necesariamente impregnados de contenido ético para que –valiéndome de la elegante prosa de Ernesto Maxit- “la modestia viril y la ambición justiciera, la pobreza honrosa y la nobleza de espíritu” prosigan anidando en sus galerías y derramándose en acciones de hombría de bien.-
Subsiste por eso la necesidad de La Fraternidad, no como mero albergue de estudiantes venidos de lugares carentes de infraestructura educativa, sino como instituto modelo, filantrópico, laico, apolítico, de enseñanza igualitaria, forjador de jóvenes útiles, física y moralmente sanos. Porque si hoy -felizmente- los establecimientos de enseñanza secundaria hállanse diseminados en todo el país, La Fraternidad, al servicio del estudiante “indigente de fortuna pero rico de espíritu”, con sus atributos tan caros a la formación de los adolescentes, prosigue siendo única.-
Los Fraternales de Formosa, lejana Provincia que tanto favor recibiera de esta centenaria Casa, interpretan así que la alternativa de revitalizar La Fraternidad es lo que corresponde. Cómo hacerlo, forma parte del desafío histórico que, en la práctica nos formula esta querida Casa a sus Directivos y a sus ex-internos.-
No ignoramos las dificultades con que habrá de tropezar esta empresa, en especial las provenientes de las complejidades de los tiempos que vivimos, pero pensamos que es posible, aleccionados por el ejemplo de aquella incomparable generación de los fundadores, a los que rendimos emocionado homenaje. Porque si ayer, de la nada pudieron construir esta Fraternidad que con toda precisión y belleza se definiera como un “sueño de niños, realidad de gigantes”, hoy, a 100 años de ese ayer, con un importante patrimonio y con el incondicional apoyo al que estamos obligados los fraternales, no podríamos menos que intentar modernizarla y elevarla a la consagración del país, con sus luces remozadas para iluminar una nueva época.-
Al descubrir esta placa, los fraternales residentes en la Provincia de >Formosa, hemos querido testimoniar la inmensa gratitud que su obra nos despierta. Como lo simboliza este bronce, el cariño que le profesamos está arraigado en nuestros corazones que se confunden con el corazón de la Provincia, de la que traemos su adhesión. Sea ésta una demostración de homenaje que le tributamos y que no termina aquí, sino que compromete nuestra desinteresada colaboración para bregar por su engrandecimiento y sus ideales.-


14-05-1977

Fraternal Dr. Sergio Alfredo Martínez
Ex Ministro del Superior Tribunal de Formosa
Ex Presidente del Colegio de Abogados de Formosa

Agradecemos al Dr. Víctor René Martinez el envío del discurso transcripto.

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Homenaje al Ingeniero GUSTAVO TORRESÁN (f), hijo del Fraternal Jorge Torresán

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