20 de Junio - Día de la Bandera Argentina

Mostrando las entradas con la etiqueta Revolución de Mayo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Revolución de Mayo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de mayo de 2011

En el Día de la Patria, ¡SALUD...!!!


El 25 de Mayo es día de honra a los prohombres de nuestra Patria. La que se construyó con esfuerzo y sacrificio, con sangre.
Los "Fraternales", que nos formamos en la convivencia de una escuela de sobriedad, de frugalidad y de altruísmo y amistad...sin tasa..., rendimos homenaje a quienes construyeron esta gran Nación. 

lunes, 17 de mayo de 2010

Semana de Mayo


Cronología de la Semana de Mayo

La Semana de Mayo es la semana que transcurre entre el 18 y el 25 de mayo de 1810, que se inició con la confirmación de la caída de la Junta de Sevilla y desembocó en la destitución de Cisneros y la asunción de la Primera Junta.
El 14 de mayo arribó al puerto de Buenos Aires la goleta de guerra británica HMS Mistletoe procedente de Gibraltar con periódicos del mes de enero que anunciaban la disolución de laJunta de Sevilla al ser tomada esa ciudad por los franceses, que ya dominaban casi toda la Península, señalando que algunos diputados se habían refugiado en la isla de León en Cádiz. La Junta era uno de los últimos bastiones del poder de la corona española, y había caído ante el imperio napoleónico, que ya había alejado con anterioridad al rey Fernando VII mediante las Abdicaciones de Bayona. El día 17 se conocieron en Buenos Aires noticias coincidentes llegadas a Montevideo el día 13 en la fragata británica HMS John Paris, agregándose que los diputados de la Junta de Sevilla habían sido rechazados estableciéndose una Junta en Cádiz. Se había constituido un Consejo de Regencia de España e Indias, pero ninguno de los dos barcos transmitió esa noticia. Cisneros intentó ocultar las noticias estableciendo una rigurosa vigilancia en torno a las naves de guerra británicas e incautando todos los periódicos que desembarcaron de los barcos, pero uno de ellos llegó a manos de Manuel Belgrano y de Juan José Castelli. Éstos se encargaron de difundir la noticia, que ponía en entredicho la legitimidad del virrey, nombrado por la Junta caída.12
También se puso al tanto de las noticias a Cornelio Saavedra, jefe del regimiento de Patricios, que en ocasiones anteriores había desaconsejado tomar medidas contra el virrey. Saavedra consideraba que, desde un punto de vista estratégico, el momento ideal para proceder con los planes revolucionarios sería el momento en el cual las fuerzas napoleónicas lograran una ventaja decisiva en su guerra contra España. Al conocer las noticias de la caída de la Junta de Sevilla, Saavedra consideró que el momento idóneo para llevar a cabo acciones contra Cisneros había llegado.13 El grupo encabezado por Castelli se inclinaba por la realización de un cabildo abierto, mientras los militares criollos proponían deponer al virrey por la fuerza.
Cornelio Saavedra
Al referirnos al Brigadier General don Cornelio de Saavedra, lo hacemos considerándolo barón paradigmático de nuestra historia patria.
Sus virtudes, la acción que de ellas procedió, su carácter de raigambre hispano-criollo-católico, el tipo de caballero de intachable honra, su modestia, su fortaleza en el sacrificio y su religiosidad hecha una sola cosa en su vida, encarnan en su persona a la Argentina que Dios amó, desde toda la eternidad, la que fue en el tiempo siempre en guerra contra los factores de la impiedad, la que subsiste hoy en un número de hombres y mujeres que sólo Dios conoce, la que subsistirá hasta la apoteosis final, levantando la cabeza con serenidad en el Día del Juicio.
Nada más extrañó al hombre moderno que este prócer de la Patria. Aquél, invertebrado, un átomo a merced de su sensualidad. Don Cornelio Saavedra, en cambio está constituido desde lo más íntimo por su sangre es descendiente de San Roque González de Santa Cruz y de Hernandarias. Pertenecía a un cuerpo social con “unidad de destino en lo universal”, que es la Patria, y por su conciente y voluntaria ligazón sobrenatural a Dios.
Saavedra es hombre de virtudes intelectuales y morales trabajadas con sencillez y con empeño. Nacido a la vera de la Villa Imperial de Potosí el 15 de septiembre de 1.759, a los ocho años sus padres se trasladan a Buenos Aires. Estudia en el Colegio que fue de San Ignacio y que Vertiz hizo llamar de San Carlos. Cursó las humanidades y las ciencias físicas, graduándose de Licenciado en Filosofía y Teología.
A los 28 años de edad contrajo matrimonio con Doña María Francisca Cabrera. Los empleos con que el Cabildo lo honra en repetidas veces hablan de su reputación como buen ciudadano. Su actuación fue descollante como Administrador de Granos y como Síndico Procurador, quien representaba al pueblo ante el Cabildo. Se destaca su sagacidad en el manejo de los negocios públicos, su equilibrio psíquico, y su amplio humanismo. Para esta época estaba dedicado a las faenas rurales y al comercio.
Cuando llegan las invasiones inglesas, aflora su desprendimiento y valentía. Al cabo de la hazaña de la Reconquista, sin estudios militares, sólo por su capacidad de organización, su fama de hombría de bien y su arrojo, fue aclamado por el cuerpo de Patricios como su primer jefe y comandante.
Ya se acerca el 25 de Mayo de 1.810, el acontecimiento madre de Nuestra Nación, y una sola cosa con la acción de Cornelio Saavedra. Como dice Manuel Belgrano en su autobiografía, fue el pulso con que manejó nuestra revolución Don Cornelio Saavedra, el que le hizo concebir las más lisonjeras esperanzas sobre ella. Desde los preparativos, cuando Saavedra supo moderar a los imprudentes “hasta que las brevas estén maduras” (lo que significaba esperar la completa caída de la autoridad española ante la invasión napoleónica a la península); hasta que, sólo libre Cádiz y la isla de León, da la orden de asalto: “Ahora no hay tiempo que perder”. Se solicita al virrey Cisneros el Cabildo Abierto del 22 de Mayo, para debatir su continuidad. El virrey llama a los jefes militares y pregunta si lo sostendrán como habían hecho con Liniers ante la asonada de 1809. la respuesta de Saavedra muestra todo su genio y agudeza de hombre de inteligencia y acción. Es digna de transcribirse: “”Señor, son muy diversas las épocas del primero de enero del año 1.809, y la de Mayo de 1.810, en que nos hallamos. En aquella existía la España invadida, aunque ya invadida por Napoleón, en esta toda ella, todas sus provincias y plazas están subyugadas por aquel conquistador excepto sólo Cádiz y la isla de León... ¿ Y qué Señor? ¿Cádiz y la isla de León son España? ¿Este territorio inmenso, sus millones de habitantes han de reconocer soberanía en los comerciantes de Cádiz y en los pescadores de la isla de León?... No , Señor; no queremos seguir la suerte de la España, ni ser dominados por los franceses: hemos resuelto reasumir nuestros derechos y conservarnos por nosotros mismos. El que a V. E. dio autoridad para mandarnos, ya no existe: por consiguiente tampoco V.E. la tiene ya, así es que no cuente con las fuerzas de mi mando para sostenerse en ella.”
Reunido el Cabildo del 22, durante el curso del mismo afirmó Saavedra: “ y no quede duda de que el pueblo confiere la autoridad o mando”. Su voto por el cese de Cisneros fue seguido por 81 de los presentes. En ese dictamen se fundaba Saavedra sobre la doctrina del Padre Francisco Suárez, que era la que se enseñaba en aquellos tiempos en Córdoba y el Río de La Plata.
Como era natural, sería nombrado Presidente de la Primera Junta, primer gobierno patrio. Por lo tanto es Don Cornelio Saavedra el primer presidente de los Argentinos.
Es bien conocida su actitud federal de llamar y de acoger en la Junta a los representantes del interior, así como la de dirigir un proceso de cambio profundo, con osada determinación, pero sin violencia y sin modificar el derecho que entonces regía; manteniendo la tradición y las costumbres heredadas.
A ello se opondrían las tendencias extremistas encabezadas por Mariano Moreno, con el rigor y el sistema Robespierriano que querían adoptar, a imitación de la Revolución Francesa.
En esas circunstancias el desastre del Ejército del Norte mueve a Saavedra a una extrema decisión, no teniendo otro (norte) objetivo como siempre, que el bien de la Patria, creyendo que su presencia en Perú podía levantar la moral de oficiales y soldados. Apenas llegado a Salta se entera del movimiento que lo ha separado del gobierno y presidencia de la Junta, así como del mando de las tropas. Los diputados de los pueblos fueron echados ignominiosamente. Se había formado el Triunvirato y Bernardino Rivadavia entraba en acción.
28601012
Durante siete años durará la pertinaz inquina con que los Triunviratos, el Directorio y la Asamblea del año 13, persiguieron al Padre de la Patria, y sus durísimas consecuencias. Con un proceso escandalosamente falaz, se le aplicó la pena de proscripción del territorio de las Provincias Unidas, perpetuamente. No había crimen ninguno como materia, “más así estaba acordado y lo habían resuelto las logias masónicas de mis enemigos”. Se le ordenaba presentarse en Buenos Aires donde estaba listo el buque que debía transportarlo a alguna isla o costa desierta. Pero Saavedra resuelve burlar esta última absurda disposición y auxiliado de buenos baqueanos, por caminos de Cordillera, pasó a Chile. Cuando esta nación cae en poder de los realistas, que buscaban a Saavedra, éste vuelve a pasar a nuestro territorio venciendo mil dificultades y abriendo pasos obstruidos por las nieves. No pudiendo entrar en ciudad alguna, en San Juan sin mas auxilio que el de un peón práctico de aquellos lugares, permanecerá dos meses al pie de aquellas heladas cordilleras.
Ansiosa de socorrerlo, su esposa presenta su situación ante el Sr. Don José de San Martín, gobernador de Cuyo, quien al instante de leerla, ordena al Teniente Gobernador de San Juan que pasara Saavedra a residir en su casa con su familia.
Convocado en 1.816 el Congreso de Tucumán, elevó Cornelio Saavedra su clamor ante aquella Soberana Corporación, la que encarga a Pueyrredón la revisión de la causa. Terminada ésta, queda probada la arbitrariedad, nulidad e injusticia notoria del proceso a Saavedra, ordenándose la reposición del mismo a su cargo militar, el abono de todos los sueldos vencidos y la publicación de todo lo resuelto en las provincias.
Restituido en su honor, Saavedra prestará todavía sus honrados servicios como Jefe de Estado Mayor, hasta que a los 29 días de marzo de 1.829, entrega su nobilísima alma a su Creador.

***
Cuando Moreno marchó a Europa había dicho que “dejaba larga cola” y así fue, por desgracia. Ella llega hasta el presente transmutada en insolente y degradado materialismo que arrastra toda luz espiritual, verdad o justicia, todo bien material de Nuestra Nación.
Para esto, hay un solo remedio que aplicar. Ante las revueltas que habían perturbado la revolución iniciada tan gloriosamente por él, Saavedra escribe al General Viamonte en célebre carta del 27 de junio de 1.811 que “la falta de religión tiene mucha parte en esto” y recordaba el aserto de Plutarco: “es más fácil construir en el aire un castillo de arena, que fundar una sociedad sin creencia en la divinidad”.
Los que quieran librar la guerra por el bien común moral y material de nuestra Patria, en el campo de la política no pueden olvidar que ésta es obra máxima de la caridad (Santo Tomás de Aquino), virtud sobrenatural infundada por Dios en nuestra alma. Sin buscar la santidad, no se dará el acierto en la acción política, por añadidura.

(1) Memoria Autógrafa, Cornelio Saavedra. Carlos Pérez. Editor. 1969, página 92.
(1) Bibliografía: ídem nota (1)
(2) Cornelio Saavedra Padre de la Patria Argentina, Guillermo Furlong, S. J. Club de Lectores 1960.
(3) Cornelio Saavedra, Ricardo Zorraquín Becú, Revista Trimestral de Historia Argentina, Americana y Española. Homenaje al 150 aniversario de la Revolución de Mayo. 1960.
Nota de la redacción:
Historiadores del prestigio de Guillermo Furlong consideraron como los Padres de la Patria Argentina al General Don José de San Martín, al General Manuel Belgrano y a Don Cornelio Saavedra. Hacemos la presente aclaración para que el lector comprenda el porqué el Profesor Jorge de la Calle, otorga a don Cornelio Saavedra el título de Padre de la Patria.

________________________________________________________________________________________________________________________

jueves, 22 de mayo de 2008

22 de Mayo de 1810: Cabildo Abierto que destituye al Virrey

Ante la presión popular, apoyada por los mandos militares, a las 10 de la mañana, del día 21 de mayo de 1810, el Virrey convocó a Cabildo abierto. No se trataba de una cobardía de Baltasar Hidalgo de Cisneros, veterano de batallas como Trafalgar. Es que no le quedaba alternativa. Y ese día perdió.

Caída la monarquía española, se formaron sucesivas Juntas de gobierno clandestinas a nombre de Fernando VII, que cambiaban varias veces de sede en cuanto eran descubiertas por los franceses, aunque pretendían la obediencia de las colonias. El virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, que se hizo cargo de la jefatura del Río de la Plata el 30 de junio de 1809, fue nombrado por una de esas Juntas clandestinas.
No todos los porteños estaban de acuerdo en obedecer a una Junta clandestina, cuyo poder no era legítimo. Para ellos, las colonias americanas eran propiedad de la corona española pero no de los españoles en general.
Cisneros llegó a Buenos Aires en medio de un clima de efervescencia. Un mes antes de su arribo –el 25 de mayo de 1809– se produjo una rebelión en Chuquisaca (hoy, Bolivia), con Bernardo de Monteagudo entre los insurrectos. Otro levantamiento se produjo en julio en La Paz, ferozmente aplastado por los españoles, provocando indignación en el Virreinato.
Las milicias criollas habían adquirido importancia después de las invasiones inglesas (los regimientos españoles de catalanes, vizcaínos y gallegos fueron disueltos tras la asonada de Martín de Álzaga), pero Cornelio Saavedra respondía: “Las brevas aún no maduraron”, cuando le pedían su intervención para acabar con el gobierno de los españoles.
El 15 de mayo de 1810 ancló en Montevideo la fragata inglesa 'Juan Paris' trayendo la noticia de la caída de la Junta de Cádiz en poder de los franceses. Ya no había poder español alguno al que obedecer en Buenos Aires, y un grupo de criollos intimó al virrey Cisneros para que difundiera la noticia.
Cisneros no contaba con poder militar. Entonces, 3 días más tarde, él publicó una proclama pidiéndoles a los vecinos “mantener el orden”.
Los criollos ya habían definido un plan cuyo punto de partida consistía en la convocatoria a un Cabildo Abierto. Para ello, el 19 de mayo, Juan José Castelli y Martín Rodríguez visitaron al virrey, aunque no obtuvieron una respuesta favorable sino hasta el día siguiente.
El 20, los funcionarios del Cabildo llamaron a los jefes militares para consultarlos sobre la convocatoria a un Cabildo Abierto y conocer su opinión sobre los últimos sucesos. Esta vez, la respuesta de Saavedra fue contundente: el virrey debía renunciar y el nuevo gobierno tendría que ser designado en el Cabildo Abierto.
El 21, 600 hombres armados, a las órdenes de Domingo French y Antonio Beruti, ocuparon la Plaza de la Victoria (hoy Plaza de Mayo) pidiendo la destitución del virrey y un Cabildo Abierto.
La respuesta del Virrey fue que él se esforzaría para “asegurar la obediencia al Supremo gobierno nacional que represente (a Fernando VII) durante su cautividad pues…la monarquía es una e indivisible y por tanto debe obrarse con arreglo a nuestras leyes…aún en la hipótesis arbitraria de que España se hubiese perdido enteramente y faltase en ella el Gobierno Supremo representativo de nuestro legítimo soberano”
El texto de la convocatoria a Cabildo Abierto fue:
"El Exemo. Cabildo convoca a V. para que se sirva asistir precisamente mañana 22 del corriente a las 9 sin etiqueta alguna, y en clase de vecino al Cabildo abierto, que con anuencia del Exemo. Sr. Virrey ha acordado celebrar, debiendo manifestar esta esquela a las Tropas que guarezcan las avenidas de esta Plaza, para que se le permita pasar libremente."
Durante la reunión, las palabras mas encendidas que registran los archivos son las de Juan José Castelli, Juan José Paso, el fiscal Manuel Villota y el General español Pascual Ruiz Huidobro. Todos coincidían en que Cisneros debía renunciar, y reconocerse el gobierno a Buenos Aires.
Villota, entendía que debía aceptarse el derecho a la soberanía de Buenos Aires, pero negándole la facultad a las futuras autoridades, de disponer por el resto de los pueblos que integraban el Virreinato.
Paso propuso la formación de una Junta provisoria y luego que el interior enviara representantes para integrar una Junta ampliada y de esa forma, tomar un decisión final y definitiva.
Se habían impreso 600 invitaciones, pero sólo se repartieron 450 sobre la base de una lista elaborada por el Cabildo.
La composición del Cabildo Abierto fue la siguiente: 16 funcionarios públicos, 4 miembros del Consulado; 7 funcionarios de la Real Audiencia; 13 Alcaldes de barrio; 2 Alcaldes de la Hermandad; 27 Eclesiásticos; 17 Abogados; 3 Escribanos; 1 Licenciado; 4 médicos; 59 comerciantes; 21 vecinos; 59 militares; 3 marinos; 15 sin profesión.
Al día siguiente se escrutó la votación de 251 cabildantes, y hay 2 versiones sobre el resultado: 158 votaron en contra de Cisneros, 67 votos por su permanencia y 26 personas no emitieron su voluntad.
155 apoyaron la destitución del virrey, 69 se expidieron por su continuidad y 27 no votaron.
De los votos que apoyaron el cese del virrey, la mayoría se inclinó porque el Cabildo asumiera el mando interinamente hasta que se constituyera una Junta de gobierno.
Manuel de Anchorena y José de Ocampo fueron los regidores encargados de entregar a Cisneros lo dispuesto por el Cabildo, que así lo hicieron, pasado el mediodía. El Virreynato ya no tenía Virrey. Pero, ¿qué era entonces? Comenzaba un debate que duró demasiados años.Ante la presión popular, apoyada por los mandos militares, a las 10 de la mañana, del día 21 de mayo de 1810, el Virrey convocó a Cabildo abierto. No se trataba de una cobardía de Baltasar Hidalgo de Cisneros, veterano de batallas como Trafalgar. Es que no le quedaba alternativa. Y ese día perdió.

Homenaje al Ingeniero GUSTAVO TORRESÁN (f), hijo del Fraternal Jorge Torresán

Buscar en este Blog, Enlaces, Internet...

Powered By Blogger

Etiquetas

Etiquetas