20 de Junio - Día de la Bandera Argentina

sábado, 5 de noviembre de 2011

: Testimonio de la Mamá de Nicolás Bellolo

Publicamos este mensaje recibido de la Contadora Estela Miño, Directora del Centro Regional Gualeguaychú, de la Universidad de Concepción del Uruguay (La Fraternidad), informando el deceso de Nicolás Bellolo.

---------- Mensaje reenviado ----------
De: UCU Direccion CRG <direcciongchu@ucu.edu.ar>
Fecha: 4 de noviembre de 2011 14:33
Asunto: Testimonio de la Mamá de Nicolás Bellolo
Para: "Undisclosed-Recipient:;" <estelmi@hotmail.com>



En la región es de público conocimiento que a raíz del choque producido por un irresponsable alcoholizado que escapaba de un control de alcoholemia, falleció el Lic. Nicolás Bellolo.
Conocimos en él a un joven de grandes valores, capacidades y ganas de vivir. De allí la conmoción que permanece en nosotros. Fue alumno y actualmente docente de esta Institución, y en pocas semanas partía a los EEUU becado, a perfeccionar el idioma.
Hemos recibido una carta de su Mamá, que me parece corresponde compartir. Encontramos en ella la razón de la grandeza de quien hoy hemos perdido.
Toda una demostración de Fe y compromiso de Madre, se resume en su misiva.
Con afecto,
Estela V. Miño
Directora CRG - UCU
54-3446-426852/435312 Interno (31)
www.ucu.edu.ar
Más información: hhtp//gualeguaychu.ucu.edu.ar



“Ninguno de nosotros vive para sí y ninguno muere para sí.
Que si vivimos, vivimos para el Señor; y si morimos, para el Señor morimos” Rm 14,7
Quiero llegar a todos los que me acompañaron desde el 1º de octubre hasta el 1º de noviembre de
diferentes maneras. Deseo hacer conocer a todo el pueblo de Galarza, de Gualeguaychú y de muchos otros
lugares, que en mi corazón resuena, especialmente, la palabra GRACIAS. 
GRACIAS porque con la fuerza de Dios, y de la Santísima Virgen del Rosario de San Nicolás pude estar de pie,
este mes, junto a la cama de mi hijo. Y GRACIAS porque la presencia de Dios la pude ver en tantos hombres
y mujeres que me acompañaron de muchas formas. GRACIAS porque vi a los Ángeles de Dios asistirme, en
tantas personas que se hicieron presentes desde el día del accidentes de mi hijo Nicolás Horacio Bellolo,
hasta su partida a la Casa del Padre, el 31 de octubre.
Y también quiero decir que la muerte de Nico, mi hijo, no fue en vano, y afirmar, que no será en vano. 
La muerte de Nico no fue en vano porque hubo personas que desde el accidente llamaron a la policía y a
los bomberos que pronto estuvieron y hubo una ambulancia y un médico de urgencia y una enfermera que
se ocupó de asistir a Nico, llevarlo a un hospital y tratar de reanimarlo.
La muerte de Nico no será en vano, cuando se haga justicia y quien conducía el vehículo que chocó a Nico,
huyendo de un control de alcoholemia, nunca más pueda manejar un auto. Y pase lo mismo con todos los
conductores que lo hacen alcoholizados para que no haya otros Nicos a los que tengamos que llorar. Y
cuando, después que se haga justicia, ocupe nuestro corazón la palabra perdón.
La muerte de Nico no fue en vano porque mostró la sensibilidad de los hombres y mujeres de hoy que
atendieron a mi hijo accidentado, y lo trasladaron, y me llamaron para que lo acompañe en su lucha por la
vida.
La muerte de Nico no fue en vano porque desde que nos reunimos en el hospital Centenario se manifestó
la solidaridad y benevolencia de muchas personas presentes, que me alentaron, me sostuvieron, me
animaron. En especial quiero destacar a Cristina Sequeira, que fue quien se iluminó y se puso al frente
(junto a los miembros de Global Ideas) de la ardua tarea de  llevar a Nico a Colón, al Hospital Río Uruguay,
para operar.
La muerte de Nico no será en vano cuando los médicos apuesten a la Ética de la Vida. Cuando el Estado,
Provincial y Nacional, pongan los medios económicos y profesionales, para que los Hospitales Públicos sean
Centros de Salud, o sea, un lugar donde se asista de verdad a las personas enfermas, para sanarlas y
recuperarlas a la vida. Cuando  todos puedan recibir una buena asistencia médica, independientemente de
sus medios económicos y los gobiernos elegidos por el pueblo se ocupen (no sólo de palabra) de que esto
ocurra.
La muerte de Nico no fue en vano porque sus amigos y amigas me hicieron sentir que tengo muchos hijos
mostrándome su preocupación, su cariño, su compañía, su fuerza, sus ganas de vivir la vida junto a Nico.
La muerte de Nico no será en vano cuando los otros chicos, los que no están en la universidad, los que no
trabajan, los que no tienen posibilidades en esta sociedad y se encuentran solo con el alcohol y las drogas,
sean asistidos por sus padres, por otros miembros de su familia o por el Estado, porque están destruyendo
su vida, y arruinan la de inocentes.
La muerte de Nico no fue en vano porque pudimos comprobar que  en esta sociedad hay muchos que
tienen y no se olvidan de los que les falta, y por eso tuve lo medios económicos para mis gastos personales,
donados por seres anónimos, que dieron con el corazón.
La muerte de Nico no será en vano cuando las Mutuales dejen de ser un negocio para unos pocos y ocupen
el dinero que todos pagamos, en la salud de la sociedad.
La muerte de Nico no fue en vano porque hubo abuelas, tías, primas, madres, hermanas, cuñadas, amigas,
compañeras de trabajo, vecinas, que rezaron conmigo, me hablaron por teléfono, me acompañaron, me
mandaron mensajes, estampas, rosarios y me dieron las fuerzas que tuve para vivir este mes, cuidando de
mi hijo.La muerte de Nico no será en vano cuando todas las madres, abuelas, tías, primas, hermanas, cuñadas,
amigas se ocupen de los niños, adolescentes y jóvenes. Los miren, los eduquen, los cuiden, les den afecto,
abrazos, fe, alienten sus sueños, caminen con ellos y los animen a CRECER, contando con la fuerza de Dios.
La muerte de Nico no fue en vano porque hubo hombres que cuidaron y ayudaron a mi hijo y a mí en este
mes. Hombres como mi hijo Amilcar, Aníbal, el “Ruso”, Charly, el Dr. Pablo, Fabián, Cacho, Manuel,
Sacerdotes amigos, mi familia.
La muerte de Nico no será en vano cuando todos los hombres de esta sociedad se hagan responsables de
los menores, y los acompañen, los cuiden, los miren, les den su apoyo. Cuando no los dejen solos,
esperando que, por arte de magia, se hagan personas de bien.
La muerte de Nico no fue en vano porque él, en 23 años pudo jugar, reír, hablar, caminar, estudiar, tener
una carrera, viajar, trabajar, hacer lo que quería, dentro de sus posibilidades.
La muerte de Nico no será en vano cuando los adultos ayudemos a nuestros jóvenes a cumplir sus sueños.
La muerte de Nico no fue en vano porque está con el Dios de la Vida.
La muerte de Nico no será en vano cuando todos construyamos una SOCIEDAD QUE APUESTE A LA VIDA.
Su MAMÁ Mary
DNI 12402062 

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Homenaje al Ingeniero GUSTAVO TORRESÁN (f), hijo del Fraternal Jorge Torresán

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